Pescanoa agradece al staff de NOAFISHING y a la persona del Sr Daniel Salvador en la redaccion de esta columna de opinión sobre este importante tema.
Nunca es triste la verdad; esta vez sí.
Por Daniel Salvador. Jefe de Redacción NOAFISHING
La contaminación y la pesca furtiva se mantienen a niveles preocupantes en la Cuenca Salí-Dulce y la respuesta oficial es más declamativa que enérgica.

La semana pasada el Comité interjuridiscional de la Cuenca denunció que un ingenio tucumano había arrojado vinaza (residuo de la destilación de melaza) sin tratamiento al cauce del río Salí. Por su parte, Prefectura Naval informó que se incautó de unos 2.000 metros de trasmallos de los pescadores furtivos, en el dique El Frontal, en Las Termas de Río Hondo. Mientras, guías y pescadores de ese embalse reiteraron que, como en todas las zafras azucareras, ya se instaló el pestilente olor y la mortandad de peces.
Respecto del primer tema, el Comité de la Cuenca tiene entre sus objetivos primordiales el control de la erosión y la contaminación de los ríos y del dique El Frontal, y sus efectos sobre la flora y fauna y la salud humana. De sus evaluaciones surgen las actuaciones para minimizar los riesgos de polución, hasta eliminarlos. Integran ese cuerpo interjurisdiccional autoridades de Catamarca, Córdoba, Salta, Santiago del Estero, Tucumán, de los Ministerios del Interior, de Planificación Federal e Inversión Pública y Servicios y de la Jefatura de Gabinete de Ministros.
Del relevamiento que hicieron técnicos cubanos sobre el grado de contaminación en el río Salí, surgió el Programa Nacional de Producción Limpia Tucumán (para las industrias azucareras), conjuntamente con los organismos competentes provinciales. Según el secretario de Medio Ambiente, Alfredo Montalván, el programa tiene un importante avance y las inspecciones así lo respaldan. Sin embargo, la última denuncia contra un ingenio revela en forma contundente que los controles están fallando y que no existe un cuadernillo sobre "negligencias y castigos".
En cuanto a los pescadores furtivos, siguen actuando con impunidad. Incautarles los trasmallos no soluciona el problema. Siempre vuelven con redes nuevas. Distinto sería si se detuviera a alguno de ellos, y en lugar de aplicarle una multa -hoy esa actividad ilegal se enmarca en una contravención- se les aplicara días de arresto, de efectivo cumplimiento. También sería una medida efectiva la prohibición de la "venta ambulante" de pescado y su consumo en lugares que no sean restaurantes habilitados, donde las compras sean exahustivamente controladas.
Finalmente, la queja por los "olores" y por la mortandad de los guías de pesca termenses yde los pescadores deportivos de Santiago el Estero y de Tucumán tiene el valor y el sentido de una frase acuñada por Joan Manuel Serrat en una de sus canciones: "nunca es triste la verdad; lo que no tiene es remedio". La verdad irrefutable es que la zafra azucarera, la citrícola y otras industrias contaminan las aguas del dique de Las Termas. Otra es que las autoridades dicen mucho y hacen poco y lentamente. Y hasta justifican la contaminación "hasta que sea cero". Lo triste es que, mientras esperamos que esa polución desaparezca, miles de peces se mueren, se degrada la flora y el medio ambiente -tanto en ríos como en el embalse- y sus efectos inciden negativamente sobre el turismo y la actividad económica en general. Es triste perder tanta riqueza natural y que el turista compare nuestros ríos o diques con cloacas a cielo abierto.
fuente:www.noafishing.com.ar